A quien no le gusta el cheesecake? o la tarta de ricotta?
Esta receta tiene algunos trucos pero la verdad que vale la pena. Uso las mismas proporciones haga de ricotta o cheesecake, lo unico que cambia es el queso. NO lo hagan con queso mascarpone, porque vamos a procesar la preparación y se le va a cortar la mezcla.
De más esta decir que pueden ponerle arriba el dulce o ganache que más les guste, con quinotos queda increible, además de las clásicas de frutos rojos y maracuya que nunca fallan.
INGREDIENTES (para un molde de 22 cm aprox)
Para la masa
- 30gr de nueces crudas
- 150gr de harina (puede ser leudante, 0000, centeno mezclado con espelta, integral, etc.)
- 60gr de azúcar orgánico
- 30ml de aceite neutro
- Agua para terminar de unir
Para la crema de queso
- 800gr de queso crema firme (uso Finlandia light, no tipo casancrem porque tiene otra textura) o 800gr de ricotta (puede ser entera o descremada, es este segundo caso es importante sacarle TODO el suero con ayuda de una bolsa para leches vegetales) Importante que esté a temperatura ambiente!
- 120gr de azúcar orgánico
- 2 huevos
- 1 cda de extracto de vainilla o vaina si consiguen genial!
- Ralladura de medio limón
- 1 cda sopera de fécula de maiz o harina 0000
- 2 cdas de amapolas (opcional)
Para los limones
- 1 limón
- 100gr de azúcar organico
- 100ml de agua + agua hirviendo extra
- Si lo hacen con dos limones multiplican cantidades.
PROCEDIMIENTO
Para la masa, procesamos las nueces hasta que se hagan harina. Las colocamos en un bowl con el resto de los ingredientes y vamos formando un arenado con las manos, agregando agua de a poco hasta terminar de unir apretando con las manos. Tiene que formarse una masa uniforme. Estiramos con palote y forramos la base de una torterta (MUY IMPORTANTE QUE SEA DESMOLDABLE) que tenga papel manteca en la base. Cocinamos en horno precalentado a temperatura media (180 grados aprox.) por 25 minutos. Retiramos, dejamos enfriar y este es el momento para despegar el papel manteca de la masa. Igualmente volvemos a dejarlo en la base pero así nos aseguramos que nuestro cheesecake ya va a estar despegado después de la cocción del relleno.
Para el relleno, necesitamos una procesadora o mini-pimer. Hay que procesar los quesos junto con el azúcar hasta que quede bien cremoso y los cristales de azúcar se hayan disuelto. Este paso es MUY importante sobre todo con la ricotta, porque cuanto más cremosa quede, menos aspera quedará al final. Agregamos la ralladura, esencia, los huevos y mezclamos con una espátula, no queremos generar aire en la preparación. Una vez que esta homogenea agregamos la cucharada de fécula y las semillas de amapola, intentando que queden los menos grumos posibles. Volcamos en el molde con la base precocida y tapamos la superficie de la tortera con papel aluminio que vamos a dejar mitad de cocción. Nos va a ayudar a que la capa de arriba tome el menos color posible.
Llevamos la torta a horno bajo, entre 130 a 155 grados esta bien, y cocinamos por media hora. Una vez pasado este tiempo, sacamos el molde y le retiramos el aluminio y ponemos 30 minutos más de cocción a la misma temperatura. En este momento hay que ir chequeando, puede que no sean los 30 minutos completos, depende mucho de cada horno. La clave para una torta cremosa es que quede en el centro un aro de 5 cm de diámetro aprox. que se mueva con textura de flan. En ese momento hay que retirar la torta del horno. y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente para después desmoldarla y pasarla a la heladera.
No pasa nada si se agrieta un poco la superficie, es normal!
Como dije antes, arriba pueden ponerle lo que quieran, en este caso como es invierno me pareció divertido agregarle limones y encontré una receta que eran en almibar.
Tenemos que cortar bien finito el limón y colocarlo en un plato hondo. Ponemos a hervir agua y volcamos lentamente sobre los limones hasta cubrirlos. Dejamos que el agua se enfríe y repetimos este proceso una vez más.
Una vez finalizado esto, marchamos el almíbar poniendo el agua y el azúcar que indican la receta en una cacerolita. Cuando rompe hervor se baja el fuego y se colocan las rebanadas de limón. Dejamos que se cocinen a fuego bajo hasta que estén traslucidas como en la foto.
Cuando decoramos esta torta reservamos un poco de almíbar para la hora de emplatar, si lo ponen en el momento el cheesecake va a absorberlo cambiando la textura de su superficie.







